Un síntoma común a
muchos trastornos psicológicos es el aislamiento social, o la falta de ganas de interactuar con otras personas.
No te apetece hablar ni que te hablen, no quieres contar lo que te pasa, no quieres que te animen ni que te inviten a salir, no quieres nada de nadie.
Estas mejor solo, ya tienes bastante contigo mismo como para tener que hablar con otros. Con los demás tienes que fingir, o decirles que no, o mantener el tipo, o discutir. Con lo demás, hay que hacer cosas, y tú no quieres hacer ninguna.
El aislamiento social te deja a solas con tus propios pensamientos, con tu pena, con tus recuerdos, con tus dolores, con tus pesadillas, con tus silencios...
Mejor solo que mal acompañados dice una frase popular, pero en tu caso es mejor solo incluso bien acompañado.
Y es que nos damos cuenta de la energía que se requiere para estar con otras personas. Antes ni nos habíamos dado cuenta.
Prefieres una sonrisa a una charla. Prefieres un abrazo en silencio a frases hechas. Prefieres miradas acogedoras a imposiciones.
Prefieres el roce de una mano a un discurso. Así que como sé lo que prefieres te digo: te respeto por encima de cualquier cosa, aquí me tienes.
Cuando tú quieras o puedas, me llamas, me escribes, o me silbas...que yo estaré